Tenia una vida perfecta
pero tu me hacias sentir que no lo era.
Soñador de nuevos mundos
divinizados con tu presencia.
Pero tu ausencia y tu engaño
convirtio el sueño en pesadilla.
Ahora ya no encuentro sentido,
no encuentro mis fuerzas.
Y es que me siento tan solo...
y no se si antes tambien lo estaba,
o mi egoismo me mentia.
Triste adios que de lagrimas secas,
no dejan ver su significado.
Es hora de dar muerte al miedo,
de dejar que sea vencido
y no deje paso a la tragedia.
El final del capitulo,
el principio de una nueva,
o quizas vieja vida,
que dependera unicamente,
de todas aquellas escondidas
que indaguen en tu presente.
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