Me paso las horas mirando sus fotos, pensando en ella como si su imagen se hubiese quedado por siempre encerrada en mi cabeza.
Dime por favor Dios ¿Por qué otra vez a mi? ¿A caso no he demostrado que he hecho méritos para no merecer esto?
Te he demostrado tener un corazón diferente a cualquiera que pudiese acercarse al calificativo de humano.
Y ahora, aquí me ves, ahogándome entre palabras, maldiciendo mi suerte.
Solo te pido que la devuelvas aquí junto a mí, y si esto no pudiese ser, solo pido un último beso, una ultima caricia que me vuelva hacer sentir que toco el cielo con mis dedos.
Y unas últimas palabras, un último te quiero que suene casi en silencio estando su oído casi tan cerca como un día estuvieron sus labios de los míos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario